La PBE propone combinar
metodológicamente la experiencia del profesional en salud con la información más
actual de la situación clínica que enfrenta. La ventaja es evidente: el
profesional joven puede tomar mejores decisiones a pesar de carecer de
suficientes años en la práctica clínica, mientras que el veterano puede tomar
decisiones actualizadas a pesar de llevar varios años de haberse graduado. La
PBE pone un método en la práctica clínica independiente de las inclinaciones
teóricas. Cuando se analizan las etapas de la práctica de la PBE es
útil distinguir las diferentes maneras que los profesionales incorporan la
evidencia a su práctica clínica, valorando críticamente la fuente original,
utilizando las evidencias que previamente han evaluado fuentes fiables y
basándose en fuentes actuales de ostensible calidad y autoridad. La Práctica
Basada en la Evidencia (PBE), de forma clásica, se realiza en cinco etapas:
En 1992 se describieron por
primera vez las 5 etapas que conforman la PBE. Aunque publicaciones recientes
han propuesto nuevas etapas o sub etapas, la esencia de este proceso sigue
siendo el mismo.
Formulación
de la pregunta de búsqueda: Una pregunta útil para la PBE debe de
ser en primer lugar, relevante a un problema ante el cual el profesional en
salud se está enfrentando. No se trata de un cuestionamiento teórico, ni de una
situación hipotética, sino de una situación que presenta en un preciso momento
un paciente real. La anatomía de una pregunta focalizada cuenta con los
siguientes elementos: el paciente y su problema en cuestión, la intervención o
exposición a considerar, un comparador a esa intervención o exposición cuando
exista, y el resultado clínico de interés.
Búsqueda
de la mejor evidencia: Entendemos por evidencias, los
resultados disponibles de pruebas o ensayos clínicos, donde se cuantifican y
ponderan los elementos de nuestra pregunta focalizada. Esta búsqueda implica la
revisión de reportes científicos actuales, sobre la búsqueda en bibliografía
clásica.
Evaluar
la validez y utilidad de los hallazgos: Una vez que tenemos nuestra
colección de publicaciones científicas resultantes de nuestra pregunta focalizada,
debemos determinar e interpretar dicha evidencia reparando sistemáticamente en
la validez, resultados y relevancia de cada publicación en la práctica del
profesional que realiza la pregunta. Existen varias herramientas para realizar
esta valoración crítica, la más famosa es el meta-análisis, y la colección más
conocida de revisiones sistemáticas es la Colaboración Cochrane.
Aplicación
de los resultados: Después de obtener resultados críticos y
focalizados de las pruebas más recientes, el profesional de la salud puede
aplicar estos resultados en su decisión clínica.
Evaluación
el rendimiento clínico: Como en toda práctica clínica, los
hallazgos de la PBE deberán ser compartidos con otros profesionales de la
salud, y sometidos a revisión y comparación para producir nueva evidencia
encaminada a identificar la mejor práctica disponible en un caso en particular.
Con relación a la
fisioterapia podemos encontrar una base de datos muy útil llamada PEDro, esta es la base de datos
sobre Fisioterapia Basada en la Evidencia. PEDro es una base de datos gratuita
con más de 33.000 ensayos aleatorios controlados, revisiones sistemáticas y
guías de práctica clínica de Fisioterapia. De cada ensayo, revisión o guía,
PEDro ofrece detalles para la citación, resumen y enlace al texto completo,
cuando es posible. Todos los ensayos en PEDro son evaluados independientemente
para medir la calidad. Esos índices de calidad son empleados para orientar
rápidamente sobre ensayos que tienen más probabilidades de ser válidos y de
contener suficiente información para orientar a la práctica clínica. PEDro está
creado por el Centro de Fisioterapia Basada en la Evidencia en el George
Institute for Global Health


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